Mostrando entradas con la etiqueta Poemas del recuerdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas del recuerdo. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2015

Periko Solabarria

Dedicatoria a un hombre de esos 
que dejan huellas imborrables


 SALMO 111

ALEF         Feliz es el hombre que tiene a Dios en lo más hondo de sí.
BET           El sentido de su ser es amar: éstos sí que merecen la pena.


GUIMEL                           Qué suerte tienen los que pueden convivir con ellos,
DALET                             Ojalá las hembras del pueblo den a luz muchos así


HE                        Su casa está siempre abierta como su corazón
VAN                     Su honradez y su fidelidad hacen que todos confíen en él.


ZAIN    En los turbios manejos del mundo destaca su proceder recto e insobornable
YET     Es tierno y justo a la vez, aunque eso no se lleve ya.


TET             El hombre bueno escucha a todos y no guarda para sí nada
YOD            Se sabe adelantar a las necesidades y dar ánimo en la adversidad


KAF                                               La solidaridad preside todas sus iniciativas.
LAMED                                         Cuántos le echarán de menos cuando muera.


MEM   Es un hombre firme y de moral inquebrantable.
NUN    No teme las contrariedades, ni busca el agradecimiento por sus actos.


SAMEK                                 Sin embargo, nunca le faltarán adversarios,
AIN                                       pues jamás será neutral ante la injusticia y la corrupción.


PE                 Sus hechos van siempre por delante de sus palabras.
SADE            Si se equivoca sabe rectificar y nunca hiere
QOF              Pero su empeño sólo terminará con el último latido de su corazón.


RES    Resulta molesto a los prepotentes, que no soportan verlo.
SIN     Su honradez y su entereza les da en el rostro: desean que desaparezca.
TAN   Pero por más que intenten ningunearlo, no lo arrancarán de nuestro corazón.



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Ora pro nobis!

                                                                                                         En memoria de mi hermano Ricardo Arias, Richar
                                                                                                          al que le debo media vida


Fue antes del amanecer.
El mensaje llegó.
Su fría entraña de cobre
dio la noticia anunciada,
una profunda sorpresa
aunque todos la esperaban.

                                                          Solo fueron dos palabras

¡Qué larga se hizo la noche!
Un mar de ojos trenzaban
sus lágrimas e ilusiones
con latidos de esperanza.

                   Una masa de gargantas 
                   la inundaban de clamores.
                   Una atmósfera vibrante
                   auyentaba la llegada
                   del silencio inevitable.

                                                          Antes de llegar el alba
                                                          la noche cobró su tajada.
                                                          Solo fueron dos palabras

¿Cómo poder renunciar
a esa luz tan desbordante
faro fiel de corazones,
mirador de lontananzas
que alumbró nuevos caminos
y que llenó de destellos
tantos ojos sin sentido?

                                                         Antes de llegar el alba
                                                         la muerte impuso su zarpa.
                                                         Solo fueron dos palabras

Unos querían creer, 
pendientes de aquel puntito
que aún yéndose deslumbraba,
que una lámpara como ésta
no tendrían que apagarla.

                 Otros cansados de noche
                 llamaron la madrugada.
                 En sus primeros destellos 
                 divisaron a la lámpara
                 abrazada con el sol.


                                                         Después de llegar el alba
                                                         la muerte perdió la baza:
                                                         solo fueron dos palabras

                                                                                                           
                                                                                                            Barakaldo 9 de marzo de 1996


viernes, 4 de noviembre de 2011

ELEGÍA POR LA MUERTE DE LUIS TIRADO REAL DE ASUA

En recuerdo de mi tío Luis.
Tras una vida de engaños,
sobrevivió a un accidente
pero murió de tristeza



LUIS


No ha sido un camino largo


        Camino anegado
 por soledades
caminar en el lodo
del quizás
de olvidos y engaños


Camino quebrado
de idas y vueltas
caminar entre sangre
de heridas
que nunca cerraron


Camino cansado
 por decepciones
 caminar cara al viento
 sin bastón
 que alivie su paso



Camino extraviado
 entre zarzas
 caminar en un túnel
 y al final
 tan sólo esquinazos



                              No ha sido un camino largo



TIRADO




Un golpe:
alguien lo oyó
un desgarro
tintó de rojo
el asfalto.




Un grito:
alguien lo oyó
de un portazo
dejó su rostro
marcado.




Un latido:
alguien lo oyó
puso su pie
en el dintel
sin cruzarlo





        Un respiro:
alguien lo oyó
aquel despojo
resurgió
de milagro





REAL DE ASÚA




Al nacer nos acompaña
hasta el final
aunque nunca la sintamos



Lo terrible es descubrir
la cuenta atrás
y poder contar los pasos



Era inútil esperarla
ya te soltó
cuando te tuvo en sus manos



No hace falta hacerlo a gritos
aquel llamar
fue un deseo solapado



de que llegara la noche
y, esta vez,
nadie venga a despertarlo 



Siempre falta alguna fecha
por escribir
en todos los calendarios.



R.I.P.


Viento raso
nubes rosas
amanecer entre dudas
no oyó el rumor de las hojas

                        No ha aparecido la luna



Sol radiante
ciego día
reflejado entre las dunas
no deja ver la mentira.

                        No ha aparecido la luna



Horas largas
tintas negras
solitario entre las brumas
de tu propio mar navegas.

                        No ha aparecido la luna



Tonos grises
fría tarde
una sonrisa perdura
para ocultar lo mas grave.

                        No ha aparecido la luna



Son campanas
de silencio
que llenan el alma de arrugas
de lágrimas, de recuerdos.

                        Ya no pudo ver la luna


viernes, 9 de septiembre de 2011

ELEUTERIA “ In Memoriam”

Chica,

En el huerto de casa
siento menos perfume:
hay una flor menos.


La desidia de aquí
la dejó secar
sin preveer el tiempo.


Chica,

En el pozo del huerto
la cuerda queda corta,
porque está algo más seco.


Falta el sorbo de agua
que se llevó
ese sol justiciero.


Chica,

En el huerto de casa
el día ha despuntado
en completo silencio


El peral contó
entre sus ramas
un pajarillo menos.


Chica,

No me atrevo a abrir,
tengo miedo a asomarme
por la puerta del huerto...


No he sentido antes
en la cocina,
los chasquidos del fuego


Chica,

El huerto y el peral,
la mañana y el pozo...,
no volverás a verlos...


¡ Quédate tranquila:
no están ahí...
pero los llevo dentro.!




Luisfer




Baracaldo  4-VI-92

Hasta siempre, viejo

Hipólito, en tu centenario vi que
ya no estaba el olmo junto a la iglesia.
Me habían cambiado el pueblo.
De repente faltas tú y, aunque ahora vaya más gente,
para mí se ha quedado vacío.
No necesito  ir para verte. Te llevo dentro.
Hasta siempre, viejo



 
 
 
Crucé la esquina
y no lo vi.
Miré desde el callejón
y no estaba,
 ni un vestigio
 ni un retoño
 ni una leyenda
              en su hueco.

Parecía perenne
como el curso del río
  como la roca que blinda
   la quietud de las bodegas,
    como las piedras del templo


No sé
si lo quemó el tiempo
si lo arrancó un rayo
o se cayó por enfermo.
Tampoco  he querido saber
    dónde dejaron
       sus restos.

He sentido un calambre.
Una parte de mí
se ha quedado
       vacía 
convertida en recuerdo.
  Ya nada es igual
      sin el olmo,
      sin  mi viejo.

Dos  hitos perdidos
que han dejado
en mi historia
     un poso
que irá conmigo
hasta el final
de mi tiempo.


He echado a andar
       llorando
sin lágrimas,
 sin decir palabra,
  sin volver la vista,
    sin despedirme
        del pueblo.


Luisfer