miércoles, 18 de septiembre de 2013

Ora pro nobis!

                                                                                                         En memoria de mi hermano Ricardo Arias, Richar
                                                                                                          al que le debo media vida


Fue antes del amanecer.
El mensaje llegó.
Su fría entraña de cobre
dio la noticia anunciada,
una profunda sorpresa
aunque todos la esperaban.

                                                          Solo fueron dos palabras

¡Qué larga se hizo la noche!
Un mar de ojos trenzaban
sus lágrimas e ilusiones
con latidos de esperanza.

                   Una masa de gargantas 
                   la inundaban de clamores.
                   Una atmósfera vibrante
                   auyentaba la llegada
                   del silencio inevitable.

                                                          Antes de llegar el alba
                                                          la noche cobró su tajada.
                                                          Solo fueron dos palabras

¿Cómo poder renunciar
a esa luz tan desbordante
faro fiel de corazones,
mirador de lontananzas
que alumbró nuevos caminos
y que llenó de destellos
tantos ojos sin sentido?

                                                         Antes de llegar el alba
                                                         la muerte impuso su zarpa.
                                                         Solo fueron dos palabras

Unos querían creer, 
pendientes de aquel puntito
que aún yéndose deslumbraba,
que una lámpara como ésta
no tendrían que apagarla.

                 Otros cansados de noche
                 llamaron la madrugada.
                 En sus primeros destellos 
                 divisaron a la lámpara
                 abrazada con el sol.


                                                         Después de llegar el alba
                                                         la muerte perdió la baza:
                                                         solo fueron dos palabras

                                                                                                           
                                                                                                            Barakaldo 9 de marzo de 1996


lunes, 2 de septiembre de 2013

AGOSTO TRUNCADO

En el 30º aniversario de las inundaciones 
de Bilbao he recordado algo que escribí.


Cómo voy a olvidar el sol,
cómo voy a olvidar, madre, el hechizo del mar,
cómo voy a olvidar, dime, el agosto de fiesta y vida

¿Quién te lo hizo creer?

Te lo habrán contado los truenos
de las largas tormentas de estas noches
o algún relámpago te ha querido sugestionar.

Ha podido ser la angustia de esos días negros que no han amanecido
o el escalofrío de los torbellinos del aguaduchu.

No te lo creas, madre.

Puede que lo lleves dentro
a fuerza de sentir golpear la lluvia en el tejado.
Igual te aturdió el viento mientras no te dejaba dormir
o solo fue una pesadilla de las que rumiaste sola durante el apagón.

No les creas, madre.

Nos han secuestrado agosto para dejarnos sin vida.
Pero no conseguirán que lo olvide,
ni me van a quitar el valor de soñarlo de nuevo.

Aunque no me dejen ver más agostos azules
ni me permitan contar estrellas en sus noches,
aunque me nieguen el sol y la caricia del mar,
no me podrán arrancar su recuerdo, ni la ilusión de crearlo de nuevo.

Mira más allá, madre, mira al futuro,
aunque detrás venga el otoño,
no importa, tu mirada puede ir más lejos.

Déjame ir al otoño, madre, no te quedes triste.
Déjame ir al otoño, madre, no me quieras encogido en tu seno.
No me digas que va a hacer frío, que va a ser inútil.

No temas, madre, voy a ir para soñar vida,
voy a ir para hacer vivos los sueños.
Aunque trunquen los agostos,
no me arrancarán su recuerdo.







26-VIII-1983

lunes, 21 de noviembre de 2011

HISTORIA TRICOLOR

A una vieja amiga, víctima del engaño y la violencia y abandonada
que tuvo la suerte de encontrar un compañero



I
Violencia


Han sido ellos…
 La sangre derramada
no seca, da vida.
Alguien la ha secuestrado.


Han sido ellos…
Estaban esperando.
Llegaron en silencio
surgieron de la noche
brotes de confusión.


Han sido ellos…
Me han raptado el mañana
sus labios lo han absorbido.
Su piedra ya no me pisa
pero aún no veo el cielo,
sus alas lo han nublado.


Han sido ellos…
fríos vampiros.
Solamente me han dejado
este desierto sin luz,
unas venas sin razón,
palabras vacías al viento.



II

SOLEDAD

Espaldas, solo espaldas
dentro, fuera,
cerca, lejos
en las calles
en las venas
sólo veo espaldas


Grito, golpeo, suplico…
Vuelven el rostro.
No tengo miradas,
ninguna respuesta…
espaldas, solo espaldas


Los míos tampoco
me ofrecen la cara
no sé si lo son
                                 solo siento su espalda


Lloro de rabia…
El viento del ansia
me devuelve amarga
la sal de mis lágrimas
                                 solo veo espaldas


Espaldas, espaldas…
no me dejan andar.
No sé a dónde,
ni sé por qué …
Solo veo espaldas



III

Compañero

Ven, niña, ven
no me importa tu pelo revuelto
toma mi hombro
guárdate de la furia del viento

Ven, niña, ven
                            no me importan tus ojos rojizos.
 Toma mis labios,
                  enjuga en su carne tu lloro.

Ven, niña, ven.
No me importan tus ropas mendigas
toma mis brazos
cíñelos como capa de fuego



                   Ven, niña ven,
                 no me importa tu rostro maltrecho.
                  Toma mis ojos
               mírate transformada en su espejo.


 
Ven, niña, ven
no me importan tus pechos ajados
toma mis manos
yérguelos con su cálido tacto.

Ven, niña, ven
                              no me importa cuál es tu camino.
Toma mi andar
                 reparte con él tu destino.

Ven, niña, ven
no me importa tu negro pasado.
Toma mi vida
haz con ella el futuro más blanco.




viernes, 4 de noviembre de 2011

ELEGÍA POR LA MUERTE DE LUIS TIRADO REAL DE ASUA

En recuerdo de mi tío Luis.
Tras una vida de engaños,
sobrevivió a un accidente
pero murió de tristeza



LUIS


No ha sido un camino largo


        Camino anegado
 por soledades
caminar en el lodo
del quizás
de olvidos y engaños


Camino quebrado
de idas y vueltas
caminar entre sangre
de heridas
que nunca cerraron


Camino cansado
 por decepciones
 caminar cara al viento
 sin bastón
 que alivie su paso



Camino extraviado
 entre zarzas
 caminar en un túnel
 y al final
 tan sólo esquinazos



                              No ha sido un camino largo



TIRADO




Un golpe:
alguien lo oyó
un desgarro
tintó de rojo
el asfalto.




Un grito:
alguien lo oyó
de un portazo
dejó su rostro
marcado.




Un latido:
alguien lo oyó
puso su pie
en el dintel
sin cruzarlo





        Un respiro:
alguien lo oyó
aquel despojo
resurgió
de milagro





REAL DE ASÚA




Al nacer nos acompaña
hasta el final
aunque nunca la sintamos



Lo terrible es descubrir
la cuenta atrás
y poder contar los pasos



Era inútil esperarla
ya te soltó
cuando te tuvo en sus manos



No hace falta hacerlo a gritos
aquel llamar
fue un deseo solapado



de que llegara la noche
y, esta vez,
nadie venga a despertarlo 



Siempre falta alguna fecha
por escribir
en todos los calendarios.



R.I.P.


Viento raso
nubes rosas
amanecer entre dudas
no oyó el rumor de las hojas

                        No ha aparecido la luna



Sol radiante
ciego día
reflejado entre las dunas
no deja ver la mentira.

                        No ha aparecido la luna



Horas largas
tintas negras
solitario entre las brumas
de tu propio mar navegas.

                        No ha aparecido la luna



Tonos grises
fría tarde
una sonrisa perdura
para ocultar lo mas grave.

                        No ha aparecido la luna



Son campanas
de silencio
que llenan el alma de arrugas
de lágrimas, de recuerdos.

                        Ya no pudo ver la luna


miércoles, 28 de septiembre de 2011

PASO A PASO

Llega un momento en la vida
en el que ya no se puede
vivir de lo que fuimos.
Sólo nos queda el desafío
de seguir inventándonos hasta el final



Ya he dejado atrás, hace tiempo,
la seguridad del asfalto.
Me lancé a deambular
por esas pistas polvorientas de trabajo
que nunca sabes
a dónde te van a llevar.


Me ha tocado pasar
por caminos estrechos,
semicubiertos de hierbas y maleza.
Ahora ya los he perdido de vista
y me encuentro cara a cara
con la formidable silueta
de la cumbre final.


Siento el eco de voces que me llaman
desde el fondo del valle del pasado,
como un viento circular que me envuelve,
y arremolina en mi mente recuerdos
como a las hojas caídas de otoño,
        pero ya no se puede volver.


Sólo me queda el tramo final:
sin volver la vista,
sin sendas definidas,
sin señales,
sin pisadas
que hayan ido por delante.

Paso a paso,
iré trazando mi propia ruta
con una mochila sencilla,
cargada de experiencias,
siguiendo la brújula de la intuición
hasta alcanzar esa cumbre
donde, por fin,
                 me encuentre a mí mismo.