¿Qué vi a la luz de la luna?
No sé
Después me lo dijo el sol
que dentro de mí hay un hueco,
un hueco pequeño, sí.
No quiero dejarlo huero,
no puedo llenarlo yo.
No me importa que me mires.
no
No quiero que me sigas mirando
que los ojos no han nacido para espejos,
son luceros que al andar
siempre buscan
otras luces a su lado.
Rayo rayito blanco,
que sí.
Rayo de sol o de luna,
llenas el calor o avivas la ternura.
Sales y no vuelves.
Te quedas dentro, te quedas fuera
y brotas con la vida
por compañera.
Hay dos nubes que se miran
cara a cara:
nube negra, nube blanca.
Pronto saldrá la chispa,
chispa de roja muerte
que no sabes a dónde va
ni sabes por dónde viene.
Nadie ha hablado con el viento,
no importa.
Si tú paras y escuchas, lo entiendes.
Sabe rugir, sabe cantar,
a veces susurra o llora.
Es un amigo sincero:
siempre avisa, nunca miente.
Aunque tu boca siga cerrada
qué mas da.
Habla tu silencio, tu ceño,
tus ojos, tu cabeza agachada.
Un secreto no es guardar,
hacer vacío, sí, poner distancia.
Saberlo, no va a tirar la muralla.
La luna llena de invierno
es fría.
La intensa calma y su noche
lloran rocío al romper el día.
El sol secará las lágrimas,
pero hará brotar sudor
en tu rápida huida.
Mira que te mira,
mira
Ya no te estoy mirando.
No dices, ni nos decimos nada,
no puedo ver la luz de tus ojos,
ya no estás a mi lado.
Mira, yo sigo andando.